Nuestro camino empezó en un taller grande de reparación de abolladuras sin pintura, que sacaba cientos de vehículos cada año. Ahí aprendimos a trabajar con los clientes, a administrar bien el tiempo, a hacer estimados, a trabajar con todas las aseguradoras, a entender lo que se necesita para llevar un taller con eficiencia y, sobre todo, a hacer un trabajo excelente que los clientes aprecian. Mi socio y yo dominamos cada una de estas habilidades con años de trabajo duro y dedicación.
Pero cuando una empresa saca cientos de autos, se vuelve difícil darle a cada cliente la misma atención. Simplemente no alcanzan las horas del día, y a ese nivel las personas empiezan a volverse números. No queremos decir que las grandes empresas de PDR no puedan hacer un buen trabajo o que no les importe usted, pero seguramente ha escuchado historias de trabajos mal hechos o de llamadas que nunca se devuelven.
Por eso empezamos Galaxy PDR. Nuestra misión es dar un trabajo excelente acompañado de un servicio al cliente excelente, y hacer que el proceso de reparar o restaurar su vehículo sea tan bueno que no pueda esperar a que vuelva a granizar o a tener otro choque.